Mostrando entradas con la etiqueta Dalglish. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dalglish. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de mayo de 2016

LA ÚLTIMA LIGA



28 de abril de 1990. Si alguien está buscando la fecha de cuándo el Liverpool ganó por última vez el trofeo de Liga, esa es. Desde la temporada 1989-90, los Reds no ganan el campeonato doméstico. Esa temporada comenzó para el Liverpool con una visita a la capital de España para disputar el Trofeo Santiago Bernabéu (derrota por 2-0) ante un Real Madrid en el que debutaba un gran conocido como era John Toshack, nuevo entrenador del equipo madrileño (donde finalmente ganó la Supercopa de España y también la Liga). Aquel viaje a Madrid, y otro a Suecia y Finlandia para jugar torneos amistosos, fueron los únicos que el Liverpool realizó fuera de las islas británicas en toda la temporada.

Hay que recordar que el Liverpool estuvo aislado por parte de la UEFA y del resto de clubes de Europa durante un tiempo, ya que los Reds tuvieron que hacer frente a la vergüenza provocada por sus propios aficionados más radicales en Heysel (1985). Después de más de un lustro fuera de las competiciones europeas, al Liverpool no le pueden suceder más desgracias juntas, como declaraba Dalglish por aquél entonces. Hubo una sanción que no permitía a los clubes ingleses competir en Europa, hasta alargarse tres años más como es en el caso del Liverpool (una amnistía posterior les permitió volver en 1991-92). Los Reds asumieron a mediados de la década de los ochenta que la travesía sería larga y sólo quedaba demostrar que eran el mejor equipo británico del momento. Pero, al mismo tiempo que sucedía la Tragedia de Heysel, el Liverpool recibió además otro bofetón enorme como fue la Tragedia de Hillsborough.




En fin, el equipo base que formaba el Liverpool en la temporada 1989-90 para ganar el 18º título de Liga, fue el formado por Bruce Grobbelaar en portería, con Alan Hansen y Glenn Hysen como centrales, el escocés Steve Nicol en banda derecha y el joven David Burrows por la izquierda. En la línea de medios formaban Steve McMahon y Ronnie Whelan, mientras Peter Venison, Peter Beardsley y John Barnes jugaban por detrás dell solitario Rush, gran delantero del equipo jugando en solitario en la punta de ataque. Todos ellos bajo la batuta de Dalglish.







Al final de la temporada 1990-91, se propuso establecer una nueva Liga con la cual se generarían mayores ingresos. El acuerdo entre los miembros fundadores, firmado el 17 de julio de 1991 por los clubes más importantes, estableció los principios básicos para crear la Premier League. Esta nueva división tendría independencia comercial de la Federación Inglesa de Fútbol y de la Football League, dándole a la Premier League licencia para negociar sus propios acuerdos para la radiodifusión y el patrocinio. La excusa dada en ese entonces era que los ingresos adicionales permitirían a los clubes ingleses competir con otros equipos europeos. En 1992 los equipos de la First Division renunciaron a la Football League y el 27 de mayo de 1992 se formó la Premier League a manera de compañía limitada no dependiente de la Federación Inglesa de Fútbol. Esto significó el fin de 104 años de antigüedad en que la Football League había operado hasta entonces con cuatro divisiones; la Premier League operaría como una sola división, la primera, y la Football League con las tres restantes. No hubo un cambio real en el formato de la competición; el mismo número de equipos competía en la máxima categoría, y el ascenso y descenso entre la Premier League y la nueva First Division se mantuvo con el mismo formato que regía entre las antiguas First y Second Division. La primera temporada (1992-93) de la Premier League estuvo compuesta originalmente de 22 clubes y fueron los siguientes: Arsenal, Aston Villa, Blackburn Rovers, Chelsea, Coventry City, Crystal Palace, Everton, Ipswich Town, Leeds United, Liverpool, Manchester City, Manchester United, Middlesbrough, Norwich City, Nottingham Forest, Oldham Athletic, Queens Park Rangers, Sheffield United, Sheffield Wednesday, Southampton, Tottenham Hotspur y Wimbledon. La Premier League opera como una empresa y es propiedad de los 20 clubes que la conforman. Cada club es un accionista, y por lo tanto cada uno tiene un voto en cuestiones relacionadas con cambios en el reglamento así como en los contratos. Los clubes eligen a un presidente, a un director y a una junta directiva que en conjunto se dedican a supervisar las operaciones diarias de la liga. El actual presidente es Dave Richards, electo en abril de 1999, mientras que el director es Richard Scudamore, quien asumió el cargo el noviembre de ese mismo año. La Football Association no está directamente involucrada en las operaciones diarias de la Liga, aunque tiene un poder de veto al ser un accionista especial durante las elecciones del presidente y del secretario así como en los momentos cuando se adoptan nuevas reglas.




Actualmente, ya son nada más y nada menos que 26 años en los que el Liverpool lleva sin ganar el 19º título de Liga y eso es mucho tiempo. Soy aficionado del Liverpool desde que tenía 14 años, he visto ganar varios títulos, entre ellos una Copa de Europa, pero nunca he visto ganar una Premier League cuando Houllier, Benítez, Hodgson, Dalglish y Rodgers fueron entrenadores del equipo de Anfield. Ojalá que Klopp, tarde o temprano, lo consiga y por fin sepa lo que es ganar una ansiada Premier League. Nunca hay que dejar de creer.



jueves, 24 de abril de 2014

LA DAGA DE ANFIELD


Si hubo un futbolista la temporada anterior en el equipo de Brendan Rodgers que pese a la tormenta nunca bajó los brazos por pelear a estar siempre en el once inicial cada fin de semana y que lo daba todo por jugar y ganar como el resto de sus compañeros, ése era Stewart Downing. Pese a que tuvo un costoso inicio de temporada (debutó el 13 de agosto de 2011 contra el Sunderland) cuando aterrizó a Anfield (en el mes de julio de 2011 procedente del Aston Villa) de la mano de Kenny Dalglish, fue en su tercera temporada cuando volvió a demostrar lo buen e importante jugador que era para el Liverpool jugando como extremo (ambas bandas) o incluso de defensa lateral izquierdo si hacía falta para echar una mano cuando José Enrique no estaba disponible por lesión u otra razón. Después de Berger, Kewell y Riera, Downing era una gran esperanza para la afición liverpudlian para intentar hacer olvidar esos nombres que tantas alegrías han dado recorriendo la banda un partido tras otro. Downing siempre estaba ahí pegado a la línea de cal para poner un centro al compañero más próximo que estaba en el área rival para rematar a portería y hacía esas diagonales que tanto gustaban sorteando rivales. Él quiso con todas sus fuerzas triunfar en el Liverpool Football Club, pero al final no lo consiguió.

Stewart Downing llegó a Anfield para ocupar el puesto de extremo y acompañar a jugadores como Andy Carroll (ahora juega en el West Ham United después de ser traspasado finalmente) y Luis Suárez en la zona de ataque cada fin de semana. Han pasado por el equipo muchos jugadores que actuaban de extremos (Mark G., El Zhar, Pennant, Jovanovic, etc.) o que no lo han sido, pero han tenido que jugar ahí por determinadas circunstancias, como por ejemplo el holandés Dirk Kuyt. Después de tanto tiempo buscando un jugador ideal para ese puesto y que no diera tantos quebraderos de cabeza, el equipo “Red” se fijó por aquél entonces en un jugador de pierna izquierda con un buen guante en sus botas y no era otro que Stewart Downing. A ver quién dice “no” a los Reds y más un futbolista como es él y a quien le gusta los retos, el compromiso y las ganas de triunfar en un club grande. Desde que fichara por el equipo del ex-entrenador Dalglish, siempre se puso las pilas para demostrar que su fichaje era un acierto. Su primera temporada en el Liverpool fue algo irregular para Downing, le costó mucho adaptarse en el equipo y ya se empezaba a cuestionar su rendimiento en los terrenos de juego. Mucha gente pensaba que con él, jugadores como Carroll por aquél entonces se inflaría a marcar muchos goles por sus pases de gol desde la banda o que casi siempre se iría del defensor con un buen regate dentro o fuera del área hasta hacer una buena jugada de peligro. Algunas veces tenía sus destellos con el balón, pero otras muchas veces no. ¿Falta de confianza del jugador o en realidad era una vez más un mal acierto del equipo en ficharle como pasó con otros jugadores para ese puesto? La primera opción cada vez más cobraba más fuerza y gracias a una persona, Downing se “transformó” rápidamente a mejor después de tanto tiempo. Un nuevo Downing se avecinaba casi dos temporadas después. Él nunca bajaba los brazos cuando había tormenta, insistía en los terrenos de juego que era un jugador importante, pero necesitaba algo o a alguien para sacar lo mejor de él. 2013 era su reivindicación.

Brendan Rodgers fue clave para la reivindicación de Stewart Downing. También empezó mal la temporada 2012/2013 con el entrenador norirlandés, pero después de varias charlas entre entrenador y jugador, fue cuando ya se empezó a ver de Downing su mejor nivel y ver a la afición contenta por su buen progreso. Con el nuevo esquema de juego en el equipo de Rodgers, Downing jugaba a banda cambiada con su pierna izquierda haciendo diagonales y sorteando rivales hasta tirar a puerta más veces de cómo estaba acostumbrado a hacer antes. Quizás un cambio de sistema, una nueva forma de jugar diferente a como lo hacía antes u otra mentalidad, hizo que Downing por fin jugara muy bien desde entonces hasta su salida definitiva del club. Brendan Rodgers “resucitó” a Downing y demostrando a todos, como el propio jugador también pensaba, que era alguien importante para el equipo y que lo mejor estaba por llegar. Desde que el ex-jugador del Aston Villa y Middlesbrough fichara por el Liverpool, siempre pensó en triunfar ahí costara lo que costara. Al final, tarde o temprano, llegaron las recompensas por tanto esfuerzo. Y una de esas recompensas fue en 2012 cuando conquistó en Wembley la Carling Cup, la Copa de la Liga inglesa.

Downing, ahora jugador del West Ham United, ya sabe lo que significa jugar en el Liverpool Football Club, el equipo más laureado en la historia del fútbol inglés. Nadie dijo que fuera fácil jugar en el equipo de Anfield. Para jugar ahí, hay que darlo todo siempre por esa camiseta cueste lo que cueste, porque al final ese escudo tiene algo mágico y preparado para aquél jugador que nunca baja los brazos por intentar triunfar en el equipo y ganarlo todo. Downing pudo irse a Upton Park con una sonrisa. Él hizo todo lo que pudo para triunfar con la camiseta roja y la afición de Anfield siempre estará agradecida. Para mí, Stewart Downing (nacido en Middlesbrough, Inglaterra, el 22 de julio de 1984) era como una daga cuando le veía jugar en el Liverpool, tenía un remate agudo, era más largo que un puñal y más corto que una espada. Tenía un doble filo en su pierna izquierda, una gran determinación y mucho coraje. Jugó un total de 91 partidos, hizo 7 goles y ganó una Copa de la Liga. Nunca caminará solo.

domingo, 8 de septiembre de 2013

CHARLTON, DALGLISH, HEIGHWAY Y CARRAGHER HABLAN SOBRE SHANKLY:



En la página web oficial del Liverpool Football Club se colgó una noticia sobre la opinión de Bobby Charlton (leyenda del Manchester United FC) acerca de Bill Shankly, quienes mantuvieron una estrecha amistad. No tienen desperdicio sus palabras:

Coincidí por primera vez con Shankly en el parking de Old Trafford. Él salió de su coche, me llamó y dijo: -Ven y siéntate aquí. Shankly me agasajó y me habló bien del Liverpool Football Club. Nunca hablaba de otra cosa que no fuera el Liverpool Football Club. Me dijo: -Gracias, Bob. Y se fue. Un día, me despertó mi suegra diciéndome que había un intruso en casa. Al mirar por la ventana, descubrí que era él. La verdad es que Bill Shankly llegó a Anfield en una situación difícil y fue el único que involucró a la gente en el propio club, además de usar todo aquello a lo que a los rivales no gusta. Shankly amaba el fútbol y no he conocido a nadie más en toda mi vida que amara más el fútbol que él. Era algo sensacional. Si jugabas en el equipo rival, Shankly siempre te felicitaba si habías jugado bien. Era un hombre absolutamente sincero”.

Tampoco tienen desperdicio otras palabras hacia el propio Bill Shankly, esta vez uno de los mejores jugadores en la historia del Liverpool Football Club, Kenny Dalglish. El ‘Rey’ de Anfield dice esto sobre el legendario entrenador escocés:

Bill Shankly es una inspiración para cualquiera que tenga sentimientos de estima hacia el Liverpool Football Club. El club está donde está y nosotros somos lo que somos gracias a lo que él hizo. No creo que nadie olvide eso nunca. Shankly dio a todos el modelo. Él enseñó qué hacer, cómo comportarse y todo lo hizo de manera correcta. No debemos olvidar eso. Los principios que Shankly aplicó cuando llegó al club permanecerán para siempre. Fue un buen y honesto modelo para la gente. Estaré eternamente agradecido a Shankly por lo que hizo en el Liverpool Football Club, ya que fui beneficiario más adelante”.




Steve Heighway es otra persona muy conocida en Anfield que también recuerda a Bill Shankly durante su estancia en el Liverpool Football Club. Y dice esto:

Shankly tuvo un enorme impacto en mi vida. Todavía lo hace de muchas maneras, ya que desde 1981 soy entrenador. Llevo algo más de 30 años y las cosas que les digo a los jugadores, los valores que les inculcó y las normas que demandó son la ética y la moral en el juego que tomé de él. Yo fui fichado por Shankly cuando estaba estudiando en la Universidad de Warwick y jugaba para Skelmersdale. El presidente de éste me dijo que el Liverpool Football Club se encontraba en camino y que Bill Shankly venía a verme. Shankly me dijo más o menos que tenía que construir un equipo nuevo. Shankly era muy discreto. La reunión duró media hora. Me ofrecieron un contrato por un año a treinta y cinco dólares por semana y le dije que lo pensaría un poco. Me dijeron que en el coche, en el camino de regreso a Liverpool, Shankly estaba aparentemente diciendo: -¿Quién se cree que es Heighway? Llamé al Liverpool Football Club de nuevo una semana más tarde y les dije que quería firmar por cuarenta dólares a la semana y me dijeron que me llamarían de nuevo. Cuando me enteré de la retirada de Bill Shankly, recuerdo que estaba devastado porque tenía un gran respeto por él. No hay duda de que fue un gran hombre y tuvo un enorme impacto en mi vida”.




Jamie Carragher, ex-jugador y del Liverpool Football Club que jugó más de 700 partidos tras 16 años en el único equipo de su carrera como futbolista profesional, opina también sobre Bill Shankly:

Me hubiese encantado ser entrenado por el gran hombre. Las charlas de equipo de Shankly, su pasión y entusiasmo hubiesen sido una gran educación. Y desde luego que también sus famosas frases. Yo llegué al Liverpool Football Club de la mano de Steve Heighway, uno de sus jugadores por aquél entonces. También tengo que decir que fue gracias a dos figuras del famoso ‘Boot Room’ como fueron Ronnie Moran y Roy Evans. Siempre supe que tanto Heighway, Evans y Moran me estaban dando todo lo que Shankly les había dado a ellos. Shankly llegó renovando Anfield y también Melwood. Pero lo más importante fue que iba creando un estilo de juego que incluso hoy en día sigue siendo aquí algo prominente. Cuando pienso en Shankly, pienso en la imagen frente a ‘The Kop’, una figura con los brazos arriba, bufanda en su cuello frente a su armada de seguidores. El Liverpool Football Club es un club de entrenadores. Si el club es exitoso, el entrenador se convierte en un Dios, incluso más que los jugadores. El respeto mostrado a futuros entrenadores del Liverpool Football Club por parte de la afición y jugadores empezó en la era de Bill Shankly”.




Bonitas palabras de todos aquéllos que recuerdan a Bill Shankly. He made the people happy.